La bebé Sarah nació viva después de que un abortista le inyectara veneno en el cerebro. Pero murió de sus lesiones cinco años después

La bebé Sarah nació viva después de que un abortista le inyectara veneno en el cerebro. Pero murió de sus lesiones cinco años después.

Por su interés publicamos aquí el artículo de CaldronPool / OperationRescue

   En julio de 1993, una madre de 15 años fue llevada a los "Servicios de Atención Médica para Mujeres" para abortar a su pequeña hija en las últimas etapas del embarazo. De hecho, el embarazo estaba tan avanzado que la bebé ya estaba en posición para el parto.
 
   No habiendo perfeccionado aún su método para cometer el aborto, según los relatos, Tiller “inyectó en la cabeza del bebé, en dos lugares, en el lado izquierdo de su frente sobre la ceja y en la base del cráneo, con cloruro de potasio, dejando marcas permanentes de quemaduras y cicatrices de la aguja.
 
   Cuando la joven madre regresó al día siguiente para someterse al aborto, se encontró que la bebé no había muerto, como estaba previsto, a causa de las inyecciones letales en su cabeza. La madre fue enviada a un hospital local donde la bebé fue entregada, envuelta en una manta, y abandonada en una cuna sin asistencia para que muriese.
 
   Sorprendentemente, después de 24 horas, la niña continuó viviendo a pesar del hecho de que no se la había limpiado, su cordón umbilical todavía estaba unido al cuerpo y no había recibido ni hidratación ni nutrición. Una enfermera se compadeció de la bebé y contactó con un abogado, quien a su vez contactó con una familia amorosa que adoptó a la niña, a la que llamaron Sarah.
 
   Aunque los médicos dijeron que Sarah no sobreviviría a ocho semanas, bajo el cuidado amoroso de su nueva familia, vivió durante cinco años. El ataque de Tiller a Sarah afectó a su crecimiento y dejó su cerebro dañado, ciega e incapaz de caminar. Sin embargo, los miembros de su familia nunca la vieron como una carga y fueron bendecidos por ser parte de su corta vida.
 
   Se notó en su funeral que Tiller logró matar a la pequeña Sarah, pero le tomó cinco años hacerlo.
 
   Esta trágica historia ilustra no solo la depravación de un hombre que pudo matar niños inocentes de modo tan bárbaro, sino que también muestra un testimonio de la preciosidad de cada vida individual.
 
   Esta historia fue publicada originalmente por OperationRescue.